Viaje a China en 15 días: circuito completo en grupo
El circuito clásico de China en 15 días: Pekín, Xián, Guilin, Hangzhou, Suzhou y Shanghái. La primera visita perfecta con guía de habla hispana.
Este viaje parte de Pekín y Xian, sí, pero su verdadero eje son Dunhuang, Turpan y Urumqi: tres escalas en el trazado original de la Ruta de la Seda que conservan el ritmo, la arquitectura y el paisaje de los antiguos caravasares.
Las Grutas de Mogao guardan más de mil años de arte budista tallado en la roca.
El desierto de Gobi rodea la ciudad. Y el camino se aleja de lo que la mayoría conoce como China.












Dunhuang es el punto de inflexión. Pasas de los templos imperiales de Pekín y Xian a una ciudad rodeada de dunas donde el budismo dejó 492 cuevas pintadas entre los siglos IV y XIV.
Las Ruinas de Jiahe, en Turpan, muestran los restos de una ciudad que controló el comercio de la seda durante siglos. Y Urumqi, capital de Xinjiang, conecta con el Lago Celestial, a 1.900 metros de altitud, en plena cordillera del Tian Shan.
El itinerario incluye tren de alta velocidad entre Pekín y Xian, tren nocturno entre Dunhuang y Turpan, y vuelos internos que permiten cubrir distancias largas sin perder días de ruta.
Lo recomendamos a viajeros con interés en historia antigua, rutas comerciales y patrimonio de la UNESCO que quieren ver una China diferente a la de los circuitos habituales.
También a quien busca paisajes desérticos, arquitectura budista excavada en roca y ciudades con influencia de Asia Central.
Va bien para quienes prefieren profundizar en un tema concreto antes que acumular paradas turísticas.

Salida en vuelo regular con destino Pekín.
Noche a bordo.
Llegada a Beijing, capital de la República Popular China. Traslado al hotel. Resto del día libre.
Alojamiento.

Desayuno y almuerzo.
Comenzamos el día con una inmersión en la historia imperial china. Atravesamos la inmensa Plaza de Tiananmen, la más grande del mundo, para adentrarnos en la Ciudad Prohibida, el palacio imperial que durante cinco siglos fue residencia de emperadores y centro del poder chino. Recorreremos sus patios, pabellones y salones del trono mientras descubrimos la vida de la corte imperial. El almuerzo nos reserva una de las joyas gastronómicas de Pekín: el auténtico pato laqueado, preparado según la tradición centenaria. Por la tarde, visitamos el Templo del Cielo, donde los emperadores realizaban ceremonias para pedir buenas cosechas, un conjunto arquitectónico de perfección geométrica rodeado de jardines donde los locales practican tai chi. Terminamos el día explorando el bullicioso Mercado de la Seda.
Alojamiento.

Desayuno y almuerzo.
Jornada dedicada a dos de los monumentos más impresionantes de China. Nos dirigimos a la Gran Muralla, la construcción humana más colosal jamás levantada, serpenteando por las crestas montañosas hasta donde alcanza la vista. Caminar por sus almenas es pisar 2.000 años de historia y contemplar paisajes que quitan el aliento. Tras el almuerzo, visitamos el Palacio de Verano, el jardín imperial donde la corte escapaba del calor estival. Paseamos junto al lago Kunming y bajo los frescos del Pasillo Largo, la galería cubierta más larga del mundo. De regreso a la ciudad, nos detenemos en el Parque Olímpico para admirar desde el exterior las icónicas estructuras del Cubo de Agua y el Nido de Pájaro, legado de los Juegos de 2008.
Alojamiento.
Desayuno.
Traslado a la estación para tomar el tren de alta velocidad a Xi’an.
Traslado al hotel.
Alojamiento.

Desayuno y almuerzo.
Hoy nos espera uno de los descubrimientos arqueológicos más asombrosos del siglo XX: el Ejército de Terracota. Miles de guerreros de arcilla a tamaño real, cada uno con rasgos únicos, custodian desde hace más de 2.200 años el mausoleo del primer emperador de China, Qin Shi Huang. Recorremos las fosas excavadas donde estas figuras permanecieron ocultas hasta 1974 y el museo que explica su creación. Almorzamos antes de regresar a Xi'an, donde paseamos por lo alto de la antigua Muralla, una de las mejor conservadas de China, que rodea el casco histórico. Terminamos el día callejeando por el animado Barrio Musulmán, un laberinto de puestos de comida y especias que evoca el espíritu de la Ruta de la Seda.
Alojamiento.

Desayuno.
Volamos hacia el oeste, adentrándonos en la China más remota. Aterrizamos en Dunhuang, oasis legendario en la provincia de Gansu, punto crucial donde se bifurcaban las rutas norte y sur de la Ruta de la Seda. Por la tarde, vivimos una experiencia única: montamos en camello para adentrarnos en las Dunas de Arena Cantante de Mingsha. Estas dunas, llamadas así por el sonido que produce el viento al deslizarse por la arena, ofrecen un paisaje desértico sobrecogedor, especialmente con la luz del atardecer
Alojamiento.
Desayuno y almuerzo.
Visitamos las Grutas de Mogao, Patrimonio de la Humanidad y una de las mayores colecciones de arte budista del mundo. Durante mil años, desde el siglo IV, monjes y peregrinos excavaron casi 500 cuevas en esta ladera rocosa, decorándolas con pinturas murales y esculturas que narran la vida de Buda y la historia de la Ruta de la Seda. Almorzamos antes de asistir al espectáculo Youjian Dunhuang, una producción que recrea con danza y música la atmósfera de esta encrucijada de civilizaciones. Al atardecer, tomamos el tren de alta velocidad hacia Turpan, descendiendo hasta la Depresión de Turpan, el punto más bajo de China (154 metros bajo el nivel del mar).
Alojamiento.

Desayuno y almuerzo.
Tras el desayuno, exploramos los vestigios de civilizaciones que florecieron en este cruce de caminos. Comenzamos en la Ciudad Antigua de Gaochang, que fue capital del reino uigur entre los siglos IX y XIII, y las cercanas tumbas de Astana, donde se han encontrado momias y frescos extraordinariamente conservados por el clima seco. Continuamos hacia las Cuevas de los Mil Budas de Bezeklik, con sus pinturas murales que muestran la fusión de estilos indio, persa y chino. Visitamos las Ruinas de Jiahe, una ciudad excavada en un acantilado que hace 2.000 años fue capital del reino de Cheshi. Terminamos el día ante las Montañas Flameantes, crestas de arenisca roja que bajo el sol parecen arder y que inspiraron episodios del clásico literario Viaje al Oeste.
Alojamiento.
Desayuno y almuerzo.
Comenzamos visitando el Minarete Emin, el más alto de China, con su elegante torre Sugong de ladrillo decorado construida en el siglo XVIII. Nos acercamos a un viñedo local, pues Turpan es famoso por sus uvas pasas desde tiempos de la Ruta de la Seda. Descubrimos después el sistema de irrigación Karez, una red de canales subterráneos excavados hace más de 2.000 años que todavía hoy permite cultivar este valle desértico, considerada una de las grandes obras de ingeniería de la antigua China. Partimos hacia Urumqi atravesando la prefectura de Daban, donde paseamos por sus bazares, y contemplamos un paisaje sorprendente: el Lago Salado rodeado de centenares de molinos de viento, uno de los mayores parques eólicos del mundo. Llegamos a Urumqi, capital de la región autónoma de Xinjiang.
Alojamiento.

Desayuno y almuerzo.
Excursión de día completo al Lago Celestial de Tianshan, un espejo de aguas turquesas enclavado a 2.000 metros de altitud en las montañas Tianshan. Rodeado de picos nevados y bosques de abetos, el paisaje evoca los Alpes suizos en pleno corazón de Asia Central. Almorzamos con vistas a este paraje declarado Patrimonio de la Humanidad. Regresamos a Urumqi con la tarde libre para perderse por el Gran Bazar, un mercado que mantiene viva la esencia de la Ruta de la Seda: especias, frutos secos, alfombras, sedas y el bullicio de comerciantes uigures, kazajos y chinos han.
Alojamiento.
Desayuno
Traslado al aeropuerto para tomar el vuelo con destino a Shanghái, la ciudad más grande y moderna de China. Llegada y traslado al hotel.
Alojamiento.

Desayuno y almuerzo.
Tras el desayuno, descubrimos los contrastes de Shanghái. Comenzamos en el Templo del Buda de Jade, un remanso de paz budista que alberga dos estatuas de Buda talladas en jade blanco traídas de Birmania. Paseamos por el Jardín de Yuyuan, un laberinto de pabellones, estanques y rocallas que recrea el ideal chino del jardín perfecto, construido hace 400 años por un funcionario imperial. Almorzamos antes de caminar por el Bund, el malecón donde los edificios coloniales de bancos europeos contemplan al otro lado del río el futurista skyline de Pudong, símbolo de la China del siglo XXI. Terminamos recorriendo la bulliciosa calle Nanjing, la arteria comercial más famosa del país. Tarde libre para seguir explorando..
Alojamiento.
Desayuno.
A la hora indicada, traslado al aeropuerto para tomar el vuelo de regreso a España.
Noche a bordo.
Llegada a la ciudad de origen y fin del viaje.
En China, la media pensión incluye el desayuno y el almuerzo. Bebidas no incluidas.
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